La agricultura es el arte de sembrar, cuidar y cultivar plantas que nos proporcionan alimentos, utilizando como base la tierra y el agua ofrecidas por la naturaleza. Desde su origen, hace aproximadamente 20 000 o 30 000 años, ha sido una construcción colectiva de saberes, fruto de la observación, la experimentación y la práctica.

Gracias a la forma de sentir, trabajar, comer y disfrutar de innumerables generaciones de agricultores hoy disponemos, de manera sencilla y eficiente, de una gran variedad de alimentos que satisfacen nuestras necesidades básicas de nutrición. No obstante, en la actualidad, nuestro sistema de producción de alimentos enfrenta una paradoja preocupante: si bien se destina alrededor del 40 % de toda la tierra habitable y cerca del 70 % del agua dulce disponible a las actividades agrícolas, existen 735 000 000 de personas en el mundo que sufren hambre. A pesar de la enorme cantidad de recursos invertidos, no todos tienen un acceso equitativo a alimentos suficientes y nutritivos.

Además, la agricultura moderna ha generado graves y variados problemas ambientales en

El uso desmedido de la técnica de monocultivos, que compromete las diferentes formas de vida como animales, plantas y hongos, y su relación con el lugar donde habitan, degradan la calidad del suelo. En conjunto, repercute de manera directa en la calidad de los alimentos que consumimos y, por ende, en nuestra salud.

Por todo lo anterior resulta indispensable adoptar prácticas agrícolas amigables, como la agroecología, que promuevan sistemas más resistentes, adaptables y respetuosos con el ambiente.

La agroecología: una alternativa sustentable

La agroecología es un sistema que integra prácticas agrícolas modernas con el conocimiento tradicional indígena, empleando formas diversas y sustentables de cultivar la tierra (agroecosistema). Surge como una alternativa que pretende aumentar la eficiencia y sostenibilidad de la producción al mejorar la seguridad alimentaria y promover una conciencia social y política sobre la relación entre la agricultura, la sociedad y el ambiente.

En un agroecosistema se proponen prácticas amigables con el ambiente, como alternar diferentes tipos de cultivos, acción que promueve la fertilidad del suelo; el uso de bioinsumos, productos naturales elaborados a partir de microorganismos, plantas o minerales, que favorecen el crecimiento de los cultivos sin ocasionar daño al ambiente; y la preservación de la vegetación nativa, la cual actúa como refugio y corredor para especies locales y polinizadoras. Estas prácticas promueven la sana convivencia entre la producción agrícola, la vida silvestre y la preservación de la biodiversidad.

El uso de bioinsumos beneficia tanto a los agricultores como al ambiente. Su empleo reduce el uso de los agroquímicos y, adicionalmente, la contaminación del agua y la presencia de contaminantes en los cultivos. Además, suelen ser más económicos y de fácil elaboración a partir de recursos locales como estiércol, compostas y/o microorganismos de la región.

Los remanentes de vegetación nativa cumplen funciones como proporcionar alimento, refugio y corredores biológicos para diferentes especies de insectos, aves, reptiles, anfibios y mamíferos. Estos organismos cumplen un rol importante dentro del ecosistema, contribuyendo a la polinización, la dispersión de semillas, el control natural de plagas, la aireación del suelo y la interacción de los organismos con su ambiente, beneficiando así a comunidades locales.

Ahora imagina un agroecosistema como una ciudad. En lugar de calles, edificios y automóviles, encontramos campos de cultivos, que son sus principales habitantes. El suelo corresponde a las avenidas principales, las cuales permiten la circulación del “tráfico” de nutrientes; por su parte, los animales actúan como los trabajadores que mantienen el orden y garantizan el correcto funcionamiento de este sistema. El agua y el clima equivalen a la electricidad y el transporte: sin ellos la ciudad no podría sostenerse. Finalmente, los agricultores cumplen el rol de administradores, pues de sus decisiones depende la organización, la productividad y el equilibrio. De esta manera, un agroecosistema es un sistema vivo y dinámico, en donde los elementos están conectados y dependen los unos de los otros para su correcto funcionamiento.

Biodiversidad: servicios que sostienen la vida

La biodiversidad presente en los agroecosistemas se asocia directamente a la salud de los campos de cultivos y, a su vez, nos brindan múltiples servicios ecosistémicos:

Regulación del ciclo de nutrientes

Conservación del suelo

Captación y filtración de agua

Regulación del clima local y global

No considerar esta diversidad biológica pone en riesgo la estabilidad del equilibrio ecológico, afecta negativamente la productividad agrícola, la calidad de los alimentos y la salud humana. Cada planta, animal, hongo o microorganismo desempeña un papel fundamental en todos los sistemas agrícolas, fortaleciendo un entorno más favorable entre la interacción humano-ambiente.

Una agricultura sostenible

La agroecología propone priorizar la seguridad alimentaria, el bienestar de los agricultores y la salud del ambiente, buscando un equilibrio entre aspectos ecológicos, económicos y sociales. A través de prácticas sustentables se busca preservar los recursos naturales, sin comprometer las necesidades actuales, otorgando una soberanía alimentaria a la población actual y futura. En este sentido, la agroecología no solamente se emplea como una técnica agrícola, también ofrece una visión integral de vida y de respeto a la tierra.


Referencias

Sans, F. (2007). La diversidad de los agroecosistemas. Ecosistemas: Revista Científica y Técnica de Ecología y Medio Ambiente, 16(1), 0.

Gutiérrez Cedillo JG., Aguilera Gómez, LI, González Esquivel CE. (2008). Agroecología y sustentabilidad. ​ Convergencia Revista de Ciencias Sociales, (46), 51-87. Universidad Autónoma del Estado de México. ​

Mamani de Marchese, A, Filippone, MP. (2018). Bioinsumos: componentes claves de una agricultura sostenible. Revista agronómica del noroeste argentino, 38(1), 9-21.

Merino Pérez M. (2019). Crisis ambiental en México. Ruta para el cambio (1.a ed.). Universidad Nacional Autónoma de México.

Mohite, B., Koli, S., Borase, H., Rajput, J., Narkhede C, Patil, V, Patil, S. (2019). Bioinsumos agrícolas de la Nueva Era. Intervenciones microbianas en la agricultura y el medio ambiente.

Figura 1.

Detalles del autor

  • Nombre(s):
    Mizraim Méndez-Espíndola / UATx
    Jafet Morales-Castillo / UATx
    Alfredo Lira-Sánchez / UATx
    Eduardo Felipe Aguilera Miller / UATx