¿Y si pensáramos en nuestro cuerpo como un planeta? Imagina millones de pequeñas personitas, las células, conviviendo e interactuando para mantenernos con vida. Ahora, visualiza que, de pronto, aparece una pandemia de zombis. ¡Exacto!, como en The Walking Dead, pero, en lugar de devorarte, estas células zombis viven dentro de ti.

Se trata de las células senescentes, las cuales, a diferencia de las células normales, han detenido su ciclo celular, por lo tanto, no mueren, sin embargo, tampoco se dividen. Es como si el tiempo se hubiera detenido para ellas. En otras palabras, están vivas, aunque envejecidas y sin función. Pobrecitas, además de ser zombis, ya no pueden tener hijitas (nuevas células).

Cuando los zombis son héroes

Aunque suene extraño, las células senescentes no siempre son malas. De hecho, cumplen funciones importantes en momentos clave de nuestra vida. Durante tu desarrollo embrionario ayudaron a formar los tejidos y los órganos. Cuando te cortaste la rodilla al caer de la bici, también participaron en la reparación de la herida. Incluso pueden ser heroínas, ya que en ciertas etapas detienen la multiplicación de células dañadas y evitan la formación de tumores.

Son muy parecidas a los personajes del cómic, a veces heroicos y otras veces peligrosos, o como todo superhéroe, con un lado oscuro, porque también pueden volverse contra nosotros.

Cuando se convierten en villanas

El problema comienza en el momento que estas células se acumulan en exceso. Diversos estudios han demostrado que están relacionadas con enfermedades graves como la aterosclerosis (cuando los vasos sanguíneos se obstruyen con grasa), la insuficiencia cardíaca, la diabetes o las enfermedades pulmonares.

Lo más sorprendente es que estos zombis son muy astutos. Para coordinar sus ataques, se comunican entre sí mediante moléculas de señalización, “mensajes químicos”, a los cuales los científicos llaman SASP. Estas moléculas pueden atraer células del sistema inmune, engrosar las paredes de los vasos sanguíneos y obstaculizar la circulación.

Ahora imagina al SASP similar a un sistema de mensajería que solamente los zombis entienden, lo cual les permite planear y coordinar ataques en grupo, casi como en una película de apocalipsis.

Células zombis y la hipertensión pulmonar

La hipertensión pulmonar es un ejemplo de cómo estas células afectan nuestra salud. ¿Has escuchado hablar de este tipo de hipertensión? Así se le llama al conjunto de enfermedades caracterizadas por una presión arterial alta en los vasos de los pulmones, lo que dificulta el paso de la sangre. Afecta aproximadamente al 1 % de la población mundial, sobre todo en países con ingresos bajos y medios. Si no se atiende, puede causar el engrosamiento del músculo del corazón e incluso la muerte.

Pero, ¿qué papel juegan las células zombis en esta enfermedad? Piensa en un apocalipsis zombi, ¿preferirías enfrentarte a diez zombis o a mil? Cuantos más haya, mayor será el daño. En el cuerpo ocurre algo similar. En pequeñas cantidades, las células senescentes pueden ser útiles, pero cuando se acumulan sin control, su presencia masiva resulta peligrosa.

En la hipertensión pulmonar, las más afectadas son las células endoteliales, que recubren el interior de los vasos sanguíneos. Cuando se vuelven zombis pierden su capacidad de mantener la estabilidad vascular, generan inflamación, endurecen los vasos y dificultan el paso de la sangre. Con el tiempo, esta alteración puede sobrecargar al corazón.

Una nueva meta: combatir la senescencia

En este contexto, la senescencia celular se ha convertido en un blanco terapéutico importante. En los últimos años, los científicos han avanzado en el desarrollo de fármacos capaces de eliminar o controlar estas células para tratar enfermedades como la hipertensión o la fibrosis. Los resultados son prometedores, aunque aún queda mucho por descubrir. Tal vez, en el futuro, tú mismo puedas contribuir a esta misión científica y ayudar a mantener a raya a estos zombis microscópicos.

Las células zombis o senescentes son parte esencial de nuestra vida. Pueden actuar como protectores silenciosos, pero también convertirse en enemigos peligrosos si se descontrolan. Por eso, la próxima vez que veas una serie de zombis, como The Walking Dead, o alguna película del género, recuerda: en tu propio cuerpo, hay células trabajando arduamente para mantenerte sano o, a veces, para poner a prueba todo tu organismo.


Ilustraciones por

Ángel Javier Rodríguez García


Referencias

Picos A, Seoane N, Campos-Toimil M, Viña D. (2025). Vascular senescence and aging: mechanisms, clinical implications, and therapeutic prospects. Biogerontology, 26(3), 118.

Safaie Qamsari E, Stewart DJ. (2024). Cellular senescence in the pathogenesis of pulmonary arterial hypertension: the good, the bad and the uncertain. Frontiers in immunology, 15, 1403669.

Figura 1.
Figura 2.

Detalles del autor

  • Nombre(s):
    Arantxa Aguilar López / INER
    Mariel Maldonado / INER