¿Crees que un perro sordo no puede aprender? Nada más alejado de la realidad. Aunque no escuchen nuestras voces, los perros sordos son expertos en leer nuestras expresiones, sentir nuestras emociones y responder a nuestros gestos con una precisión sorprendente. La sordera no limita su inteligencia; al contrario, resalta su capacidad de adaptación.
La sordera en perros implica dificultad o ausencia total de la capacidad para escuchar sonidos. Sin embargo, esta condición no significa que no puedan aprender o comunicarse eficazmente con su entorno. De hecho, algunos estudios han demostrado que los perros sordos pueden desarrollar habilidades cognitivas y de comunicación tan efectivas como los perros oyentes, utilizando señales visuales y táctiles.
Gracias a esta capacidad pueden aprender órdenes, convivir con otros perros y crear lazos profundos con sus familias. Todo depende de encontrar la forma correcta de enseñarles y comunicarnos con ellos.
¿Por qué algunos perros presentan sordera?
La sordera en perros puede clasificarse en tres tipos: genética, heredada de los padres y presente desde antes de nacer; congénita, aparece desde el nacimiento, aunque puede o no depender de factores genéticos; y adquirida, el perro nace oyendo bien, pero debido a enfermedades, accidentes o envejecimiento pierde la capacidad de escuchar.
En cuanto al color del pelaje, ¿sabías que revela más información que solo la raza? En algunos casos, tener mucho pelo blanco se relaciona con una condición genética que afecta la audición. Por esta razón, las razas más afectadas son dálmata, bull terrier, cocker spaniel, bóxer, border collie y el pastor australiano. Si tu perro pertenece a una de ellas, es recomendable llevarlo a la clínica veterinaria para que le realicen una evaluación auditiva.
Las causas congénitas pueden relacionarse con enfermedades de la madre durante el embarazo, como infecciones intrauterinas (herpesvirus canino, parvovirus o brucelosis). También influyen deficiencias nutricionales durante la gestación, como la falta de nutrientes esenciales (zinc, ácido fólico, vitaminas A y E). Mientras que las causas adquiridas pueden ser infecciones, traumatismos (golpes fuertes en la cabeza que pueden afectar el oído interno) o envejecimiento. Las infecciones crónicas, como la otitis o la acumulación de cerumen o ácaros pueden dañar el canal auditivo.
El uso excesivo o incorrecto de algunos medicamentos y la exposición frecuente a ruidos intensos, por ejemplo, los cohetes durante las celebraciones, también deterioran la audición. Estudios recientes han documentado que el ruido de la pirotecnia puede generar alteraciones auditivas y fisiológicas, debido a la alta sensibilidad de su sistema auditivo. Con el paso de los años, al igual que en humanos, los perros pueden desarrollar presbiacusia, o sea, la pérdida auditiva relacionada con la edad.
¿Cómo aprenden los perros con sordera?
A diferencia de los perros oyentes, los sordos dependen de señales visuales y táctiles. Investigaciones han demostrado que desarrollan una sensibilidad mayor hacia los gestos humanos, permitiéndoles, inclusive, responder mejor a señales manuales que a comandos verbales. Entre los métodos de aprendizaje más efectivos destacan:
Lenguaje de señas adaptado, con gestos claros y específicos como “sentado” (Figura 1), “echado” o “dame la pata” (Figura 2).
Refuerzo positivo, basado en recompensas visuales y táctiles como caricias o luces intermitentes para reforzar comportamientos deseados y favorecer la comprensión de nuevas instrucciones.
Contacto físico, como tocar suavemente el hombro para llamar su atención, o marcar distintos comandos en zonas específicas del cuerpo. Por supuesto, a través de las expresiones faciales y posturas corporales, ya que los perros son expertos en leer emociones humanas. Por ello, no necesitan palabras para entendernos, sino dedicación y confianza.
¿Son más difíciles de entrenar?
Contrario a la idea generalizada, algunos estudios indican que los perros sordos pueden ser más atentos y receptivos a sus tutores, pues dependen completamente de la observación. Al no distraerse con sonidos externos, su nivel de concentración durante el entrenamiento puede ser, incluso, mayor.
La inteligencia no depende del oído
Si tienes un perro con esta condición, recuerda que su aprendizaje depende de tu paciencia, creatividad y conexión visual. Con señales claras y consistentes, estos perros pueden entendernos y convivir como cualquier otro. La sordera en perros no es un obstáculo, sino una nueva forma de entender el aprendizaje y la comunicación. La clave está en confiar en él y darle herramientas para comunicarse. Con tu apoyo, su inteligencia y su capacidad de amar se mostrarán sin límites.
Referencias
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Detalles del autor
- Nombre(s):
Mariel Urbina Escalante / UATx
Verónica Reyes Meza / UATx